La educación española retrocede, el fracaso escolar aumenta; lo dicen los datos nacionales y por supuesto, lo que más pesa, los internacionales. El informe PISA, es una de las muestras más evidentes de cómo la educación española da pasos hacia atrás.El informe PISA, es uno de los indicadores más creíbles y seguros de la U.E., se basa en estudios realizado a jóvenes europeos, y sitúa diferencias cuantitativas y cualitativas sobre el nivel educativo de cada país, es decir… una comparación en toda regla. Se realiza cada 3 años, por lo que las evoluciones y cambios son muy acusados.
El último informe PISA se realizó en 2007 y dejó a la luz las carencias de nuestro sistema educativo y los altos niveles de fracaso escolar, sobre todo en las escuelas públicas.
El coordinador del informe Andreas Schleicher, fue taxativo afirmando que el nivel de educación de la juventud española está a bastante distancia de la del resto de los estudiantes de la mayoría de los países europeos.
Está claro que nuestro sistema educativo no es completamente malo, es más tiene grandes avances y por supuesto ha mejorado desde el comienzo de la democracia, pero sería engañoso ocultar que existen numerosas deficiencias.
No debemos por supuesto ser pesimistas, porque el líder de puntuación en este informe, es Finlandia, que era de los más mediocres en los 80. Debemos ir superando obstáculos y afrontando adversidades de carácter social y generacional.
Es importante mencionar que el nivel donde se realizan estas pruebas es la ESO, una especie de embudo entre la Primaria y el Bachillerato, donde cantidad de jóvenes demuestran su apatía por el estudio. Es decir, si el Informe PISA se hiciese a otro nivel, cabe suponer que los resultados serían distintos. Esto puede achacarse a la falta de experiencia docente de los educadores de la ESO, que debe equilibrarse con el espacio europeo para la educación superior, a fin de que nuestros profesores esgriman un máster en capacidades docentes.

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