jueves 9 de abril de 2009

Acoso como causa del fracaso escolar

El fracaso escolar puede estar motivado por infinitas causas, y permanentemente se van descubriendo nuevas formas que inciden en el comportamiento y rendimiento de nuestros estudiantes. Uno de los casos que más se está tratando es el del Bullying.

En los últimos años se ha conocido un auge de lo que los expertos denominan con el término Bullying y que se traduce al español como acoso escolar. El término, también conocido como hostigamiento escolar o matonaje escolar, está siendo estudiado y tratado por los profesionales de la educación y la psicología infantil que tratan de ponerle freno.

Bien cierto es, que este acoso escolar ha existido siempre, y además ha sido conocido siempre por alumnos y profesores desde hace décadas, la exclusión social de niños motivada por diferencias de aspecto, de etnias, de religión estuvo siempre presente en las aulas, debemos huir de esto y trabajar para la integración social.

Pero con los cambios sociales y morales de la sociedad actual, parece que el acoso ha sufrido un crecimiento peligroso, que además se ha visto multiplicado por la grabación y difusión de estas conductas a través de los móviles o de internet. La tecnología una vez más, a disposición de la barbarie.

Y como resultado de los estudios contemporáneos se han extrapolado teorías que asocian acoso y fracaso escolar, como causa y efecto de un tejido escolar cada vez más complejo y mutado por la desmembración del hogar y la falta de afecto a los niños.

Una de las caras más conocidas del acoso es el bloqueo social, que consiste en la marginación total de un individuo de una clase, por parte de un grupo mediante violencia, tanto física como psicológica, burlas, presiones o la prohibición al resto de relacionarse con la víctima. Además, esta modalidad es muy peligrosa por lo complicado que es detectarla.

Es obvio, la repercusión psicológica que tienen estas conductas en los afectados, afectando a la atención y a la motivación sobre todo, lo cual incide en el rendimiento escolar.

Alumnos que fueron brillantes, o al menos buenos estudiantes, sufren descensos en sus notas, pierden el interés por asistir a clase, la motivación por realizar trabajos extraescolares, y su atención a las explicaciones se ve totalmente mermada.

Una situación triste, y alarmante, que dibuja en nuestras escuelas la violencia que existe en la sociedad. Nuestros jóvenes, son el espejo de nosotros mismos, un reflejo crudo de nuestros días que debería avergonzarnos.

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