Cada vez más, los niños pueden decidir sobre qué hacer a lo largo del día, las nuevas figuras como los niños llavero, son jóvenes con una capacidad de decisión superior a la que a su edad corresponde y esto puede incidir en el rendimiento y por tanto, en el fracaso escolar.Hay que asumir responsabilidades sociales a la hora de analizar la situación de absentismo escolar, puesto que en ningún caso, los niños elegir si acuden o no a la escuela. Es la figura familiar la que debe aconsejar y decidir sobre el niño. Y por circunstancias sociales actuales, la figura familiar está cada vez más desvinculada de la educación del niño.
He aquí uno de los principales factores de fracaso escolar, el absentismo. Éste se define como la falta injustificada de alumnos a centros escolares o institutos.
El absentismo nace después de la 2º Guerra Mundial cuando se instaura una ley de educación obligatoria. Se nombra como responsable de la asistencia del niño a la escuela al tutor que tenga los “derechos y las obligaciones” sobre el niño, que suele ser uno de los padres o ambos.
De hecho, el estado puede tomar medidas para castigar a los tutores que no ejerzan su deber de matricular y escolarizar a los niños a su cargo, llegando incluso a la pérdida de la patria potestad sobre los hijos.
Aún teniendo en cuenta las disposiciones estatales para combatir el absentismo, en España hay un nivel alarmante de niños que no acuden a sus clases.
Para ser más exactos, los españoles vamos en la cabeza en esto de hacer pellas, nuestros hijos son los más escurridizos en sus centros escolares y faltan demasiado.
De acuerdo con el informe PISA de hace unos años, se obtuvieron unos datos que poco han cambiado en la actualidad. En España llegamos a superar el 30% de absentismo escolar. En un estudio que se realizó entre 14 países desarrollados, España copó el primer puesto con un nivel de faltas apabullantes.
En el extranjero, 1 de cada 5 estudiantes falta a clase de forma regular, en nuestro país, 1 de cada 3. Un dato que debe hacernos pensar.
En definitiva, la sociedad actual española propicia que cada vez más jóvenes puedan despertarse y decidir si van o no a sus clases, sin nadie que les pueda aconsejar o discutir sobre esta decisión.
Los niños cada vez faltan más a clase, dedican menos horas en casa al estudio y esto no puede sino desembocar en malos resultados y como no, en fracaso escolar.

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